·IV BIENAL


La mentalizadora y fundadora del certamen, Eudoxia Estrella, vuelve a presidir el evento, y es quien integra, adicionalmente, la «Comisión de Curaduría» – figura que aparece por primera ocasión en los documentos del evento–, junto al intelectual cuencano Estuardo Cisneros. Esta vez la asesoría internacional (que en el catálogo aparece bajo el rubro de «Coordinación Internacional») se encarga a galerías, museos e instituciones culturales del Norte, Centro y Sur del continente y del Caribe.

    Entre las exposiciones paralelas se hizo un tributo al vitralista vasco radicado en Cuenca, Guillermo Larrazábal, y a la artista puertorriqueña Mari Mater O´Neill, ganadora del certamen anterior. 

    El «Salón de Honor» lo conforman los argentinos Luis Felipe Noé, Pérez Celis, los chilenos Guillermo Núñez y Matilde Pérez, el dominicano Iván Tovar, y los ecuatorianos Luis Crespo Ordóñez, César Andrade Faini, Ramiro Jácome, Nelson Román y Enrique Tábara. 

    La obra del venezolano Jesús Soto, en su condición de «invitado especial», merece un salón aparte.

Los números: 29 países, 429 obras, 176 artistas 

El jurado: la crítica estadounidense Shifra Goldman, el crítico uruguayo Ángel Kalenberg, la dominicana Marianne de Tolentino, y los artistas ecuatorianos Nicolás Svistoonoff y Oswaldo Viteri.

Los premios: Primer Premio: Aparador-amparador, del artista uruguayo Ignacio Iturria; Segundo Premio: El mundo mágico de Jop, del dominicano José Perdomo; Tercer Premio: Indian horse, 1992, de la estadounidense Jaune Quick-to-see Smith. Mención de Honor y Medalla de Oro por votación del público: Observadores de cúpula, del argentino José A. Marchi.

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